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Conociendo el taller de problemas I

Una de las actividades que me parecen más gratificantes de ¡A contar! es el taller de problemas, ya que con él los docentes aprendemos al menos tanto como el alumnado.

Al comenzar el trabajo con el taller leemos algo escépticos un enunciado que bien podría ser para tercero de Primaria y ni se nos pasan por la cabeza los procedimientos que finalmente emplearán nuestros alumnos y alumnas para resolverlos. En las primeras sesiones juegan con los materiales y perdemos un poco la paciencia, pero, de repente, llega una sesión en la que, sin saber muy bien cómo, empiezan a trabajar como verdaderos matemáticos. El nivel de concentración se eleva enormemente, nos enseñan con sus manos y sus palabras cómo piensan y, por supuesto, nos dan una solución correcta.

El taller consiste en la resolución de problemas aritméticos con materiales cuantificables y manipulables (cubos multilink, pinzas, cuentas, etc.). Las situaciones problemáticas que se plantean se basan en los cuentos de ¡A contar!, que deben llegar a ser suficientemente conocidos por el alumnado para que puedan evocar el escenario y los personajes que intervienen en los problemas. Estos problemas a veces son más complicados que los que habitualmente se hacen en Educación Infantil porque pueden implicar multiplicación o reparto o porque las cantidades que intervienen son grandes. Sin embargo, al ser sobre las situaciones que aparecen en el cuento, y como pueden emplear materiales manipulables, papel y lápiz para resolverlos, son capaces de resolverlos.

 
 

 

Como los problemas del taller comienzan en el primer cuento del proyecto y aparecen durante todo el curso, quiero contaros, desde la experiencia en mi aula, por qué los hemos incluido y cómo podéis ponerlos en práctica en vuestras clases.

 

Yo empecé a hacer el taller de problemas en 5 años al ver que el alumnado, cuando se familiarizaba con la suma y la resta, ya no escuchaba los enunciados de los problemas, sino que solo preguntaba: «¿Pero es de sumar o de restar?». Con frecuencia, buscaban palabras clave que los ayudasen a saber si tenían que hacer una u otra de estas dos operaciones, pero no llegaban a comprender realmente lo que sucedía en el problema. A mí esto me daba mucha rabia porque, siendo problemas facilísimos, a veces no conseguían resolverlos llevados por el afán de aplicar rápidamente las operaciones dadas.  

Y, además, cuando los hacíamos en grupo, observaba que las alumnas y los alumnos que no estaban aún familiarizados de forma mecánica con la suma y la resta, pero sí sabían representarlas con sus dedos, pinturas o materiales que tenían a su alcance, se perdían y no participaban.

En ese momento leí en la revista Números un artículo de Carlos de Castro (la otra mitad de ¡A contar!) y otros autores titulado «Resolución de problemas para el desarrollo de la competencia matemática en Educación Infantil». En él se muestra muy bien cómo la resolución de problemas aritméticos contribuye al desarrollo de la competencia matemática en estas edades. Además, se describen con detalle dos sesiones del taller en las que se resuelven problemas basados en el cuento Por cuatro esquinitas de nada, de Jerome Ruillier.

 

 

Como ese cuento lo conocían muy bien mis alumnos y alumnas, me lancé a trabajar el taller y me fui enganchando al ver los progresos que hacían en cuanto a comprensión del problema, concentración en su resolución y estrategias empleadas. ¡Además, disfrutaban muchísimo!

Como se explica en la guía de ¡A contar!, es preferible realizar este tipo de actividades con la mitad de la clase. Yo empecé con un desdoble con la sesión semanal de Informática, aprovechando que venía una maestra de apoyo a mi aula. La mitad del grupo se iba con ella al aula de Informática y la otra mitad se quedaba haciendo el taller. A la semana siguiente se cambiaban los grupos y repetía el taller con la otra parte del grupo.

Este curso, sin embargo, no tengo opción de desdoble, así que lo realizo en dos sesiones de unos 45 minutos durante dos tardes, una con cada mitad. Tengo el grupo dividido en cuatro equipos (rojo, amarillo, verde y azul) y preparo 3 actividades: el taller de problemas y otras dos más cortas (de unos 20 minutos) que puedan realizar con bastante autonomía; por ejemplo: tangram y escribir palabras con letras de imán. Una tarde hago el taller con los equipos rojo y amarillo, mientras el verde juega al tangram y el azul con las letras de imán. A los 20 minutos más o menos, los equipos azul y verde se cambian las actividades. Otra tarde, los equipos azul y verde hacen el taller y el rojo y el amarillo juegan al tangram y escriben con letras de imán.

 

 

A mí me gusta que los niños y las niñas trabajen juntos en este taller, por lo que dispongo las mesas de modo que todos puedan sentarse alrededor. En el centro coloco los materiales que vamos a usar, que os recomiendo que sean los mismos en todas las sesiones. Yo uso cubos multilink (tenéis que unir todos los que vienen en cada carpeta del material del alumno de ¡A contar!), ábacos, pinzas, pinturas y eslabones de cadena. Estos materiales son orientativos y podéis sustituirlos por lo que haya en vuestra clase siempre que sea cuantificable, manipulable por el alumnado y en cantidad suficiente para resolver el problema. Lo que sí os recomiendo es que sean materiales que conozcan y con los que hayan jugado antes de forma más libre.

El alumnado usa el cuaderno de fichas y la tabla 100 (en 5 años). Os sugerimos que tengan pegada la recta numérica en la mesa, pero, si no es posible, podéis dársela para que la consulten, sobre todo a las niñas y los niños de 4 años que no usan la tabla 100 aún.

 

 
 

En la guía del proyecto se explica más en detalle cómo trabajar con el taller de problemas. No obstante, elaboraré en breve una segunda parte para mostraros cómo se desarrolla el taller y os daré algunas recomendaciones desde mi experiencia en el aula.

 

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